La justicia

Atrévete a hacer justicia y sé lo bastante noble como para mostrar misericordia.

Libro de Urantia. Pág.1461

 
Muchas veces se confunde el mensaje de amor y misericordia de Jesús, con una pasividad total ante la injusticia o el crimen, pero no es así  “no os engañéis, porque no es posible mofarse de Dios, porque lo que el hombre siembra, cosecha 37 es la ley de Causa y Efecto que es ineludible a corto o largo plazo, pues “En la naturaleza, la justicia es puramente teórica, totalmente ficticia. La naturaleza no ofrece más que una clase de justicia que es la conformidad inevitable de los resultados a las causas.796 
“Jesús puso en guardia a sus apóstoles contra la tontería del hijo que cree poder aprovecharse del amor del Padre. Declaró que el Padre celestial no es un padre tontamente indulgente, condescendiente y débil, siempre listo a condonar el pecado y perdonar la imprudencia. Advirtió a sus oyentes que no aplicaran erróneamente sus descripciones explicativas de la relación entre el padre y el hijo; que no interpretaran a Dios como uno de esos padres excesivamente condescendientes y poco sabios que conspiran con los tontos de la tierra, para ocultar la ruina moral de sus hijos imprudentes, y que de esta manera en forma cierta y directa contribuyen a la delincuencia y a la desmoralización temprana de sus propios vástagos. Dijo Jesús: «Mi Padre no condona indulgentemente esos actos y prácticas de sus hijos que son autodestructivos y suicidas para todo crecimiento moral y progreso espiritual. Esas prácticas pecaminosas son una abominación ante los ojos de Dios.1653
“Sólo el discernimiento de la sabiduría infinita permite a un Dios recto ministrar justicia y misericordia al mismo tiempo y en cualquier situación en el universo. El Padre celestial nunca es perturbado por actitudes conflictivas hacia sus hijos universales; Dios nunca es víctima de antagonismos de actitud. La omnisciencia de Dios dirige infaliblemente su libre voluntad en la elección de esa conducta universal que satisfaga perfecta, simultánea e igualmente las demandas de todos sus atributos divinos y las cualidades infinitas de su naturaleza eterna.41  Esto es posible porque El hace una gran diferencia entre la falta cometida por la fragilidad humana y el pecado cometido con conciencia y en forma reiterada.
Dios no se vuelve nunca iracundo, vengativo ni airado. Es verdad que la prudencia refrena a menudo su amor, así como la justicia condiciona su misericordia rechazada. Su amor por la rectitud no puede evitar manifestarse por igual, como el odio por el pecado.  Dios ama al pecador y odia el pecado: esta declaración es filosóficamente cierta, pero Dios es una personalidad trascendente, y las personas tan sólo pueden amar y odiar a otras personas. El pecado no es una persona. Dios ama al pecador porque es una realidad de personalidad (potencialmente eterna), mientras que hacia el pecado Dios no asume ninguna actitud personal, porque el pecado no es una realidad espiritual; no es personal, por lo tanto sólo la justicia de Dios toma conocimiento de su existencia. El amor de Dios salva al pecador; la ley de Dios destruye el pecado. Esta actitud de la naturaleza divina aparentemente cambiaría si el pecador se identificara final y plenamente con el pecado, así como esta misma mente mortal puede identificarse plenamente con el Espíritu residente. Ese mortal identificado con el pecado se volvería entonces completamente carente de espiritualidad en su naturaleza (y por tanto personalmente irreal) y experimentaría eventual extinción del ser. La irrealidad, incluso el hecho de que la naturaleza de las criaturas es incompleta, no puede existir eternamente en un universo progresivamente real y crecientemente espiritual.41
Es preciso que tengamos estos conceptos claros, para saber aplicar la justicia en nuestra vida cotidiana, porque amar no significa ignorar el mal y dejar que los delicuentes anden sueltos, pues “ cuando una sociedad no logra castigar los delitos, el resentimiento colectivo suele hacerse valer en forma de linchamientos llenos de odio ante la injusticia 796 y la reprobación ante la desidia de los gobiernos.
Los padres que no saben educar a sus hijos y castigarlos en forma adecuada cuando se lo merecen, están creando seres inadaptados y egoístas que se convierten en verdaderos problemas para la sociedad, el ser permisivos es tan perjudicial como la falta de amor. El justo  medio siempre será lo más adecuado “Jesús siempre predicó la moderación y enseñó la constancia y una adaptación proporcional a los problemas de la vida. Observó que el exceso de compasión y piedad puede degenerar en una grave inestabilidad emocional; que el entusiasmo puede llevar al fanatismo. 1673
Jesús nos enseñó a aplicar la justicia con sabiduría cuando le dijo al soldado romano: “Sé valiente de corazón así como de brazo. Atrévete a hacer justicia y ten la entereza de ser misericordioso. Obliga a tu naturaleza inferior a que obedezca a tu naturaleza superior del mismo modo que tú obedeces a tus superiores. Reverencia la bondad y exalta la verdad. Elige la belleza en lugar de la fealdad. Ama a tus semejantes y acércate a Dios con todo tu corazón, porque Dios es tu Padre en el cielo».1461
yolanda silva solano
This entry was posted in Escritos Yosi Silva Solano. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>