Todo el amor viene de Dios

Todo amor verdadero viene de Dios.

Libro de Urantia. Pág.1289

Family lying in bed

Un año más en que el comercio, se verá atiborrado de ofertas para celebrar el día de los enamorados, el cual debiera estar dedicado no solamente a la relación de pareja, sino a todos los hijos de Dios, porque por el sólo hecho de serlo, deberíamos estar enamorados de la Vida y de todos nuestros hemanos

Este día, en donde afortunadamente el amor aflora y se hace vivo, al demostrarse abiertamente por medio de una expresión de cariño, no debería limitarse al 14 de Febrero, sino ser algo permanente, porque el amor que no es capaz de expresarse, tiene más de ego o de inseguridad que de amor, porque “la sensibilidad es un atributo valioso, tanto en el hombre como en la mujer. No hace falta ser duro e indiferente para ser varonil. 1575

 La mayoría de los seres humanos cree amar, pero en verdad son escasos los que tienen la capacidad de hacerlo, porque para amar hay que haber pasado la barrera del egoísmo, hay que haber alcanzado una madurez física, síquica e intelectual, pero sobre todo, hay que haber alcanzado una madurez espiritual, que nos permita ver en el otro, a un hijo de Dios, y como tal amarlo y entenderlo, en todas sus diferentes facetas y a la vez encontrar el placer de hacerlo, porque “conocer a nuestros hermanos, entender sus problemas y aprender a amarlos es una de las supremas experiencias de la vida. 1431

Para amar, primero hay que haber aprendido no a soportar, sino a disfrutar de la propia soledad y en medio de ella, haber llegado a lo más íntimo de nosotros mismos y en este autoconocimiento, haber aprendido a aceptarnos tal como somos, con nuestras virtudes y defectos, con nuestras limitaciones y también con nuestras posibilidades, porque es imposible llegar a conocer a los demás, si primero no nos conocemos a nosotros mismos.  Si logramos hacerlo nos resultará más fácil tener empatía con todos, y nos será más lógico el perdonar sus errores, porque “una vez que entiendas a tu prójimo, te volverás tolerante y esta tolerancia crecerá en amistad y madurará en el amor. 1098 Porque “no es posible respetarse a sí mismo más de lo que se ama al rpójimo, el uno es la medida de la capacidad del otro. 1740

Pero a veces, resulta más fácil amar y entenderse con los extraños, que con la propia pareja y familia, porque la convivencia deja al descubierto a las personas tal cual son, se caen las máscaras que la sociedad y las buenas costumbres nos exigen, con los menos conocidos.

Para amar, primero hay que haber alcanzado el propio centro vital, para poder entregarse sin perderse, para poder crecer juntos, pero sin que ninguno pase a ser parásito del otro, porque hay que entender que el otro es una individualidad y no puede ser propiedad privada de nadie, ni es posible vivir a través de otro. Dios, respeta nuestro libre albedrío y nuestra individualidad, pues “el hombre puede acercarse a Dios y puede abandonar repetidamente la voluntad divina, mientras conserve la facultad de elegir 64, en cambio nosotros, muchas veces nos creemos dueños del destino de las otras personas y pretendemos que hagan lo que nosotros queremos sin importarnos lo que la otra persona desea o necesita.

Para amar, primero hay que haber alcanzado la propia individualidad y la propia libertad, para poder entender y aceptar que el ser amado tiene también sus propios pensamientos y sentimientos y que sus sueños, no tienen por qué ser similares a los nuestros. Jesús siempre defendió el respeto por la diferencia de opiniones, incluso en la predicación del reino, “Él defendía y sostenía esta presentación de la diversidad de experiencias personales en las cosas del reino, armonizando y coordinando estas visiones divergentes. 1658

Para amar hay que aprender a ver y a aceptar al ser amado en su exacta dimensión y no pretender cambiarlo, para que se ajuste a lo que uno a imaginado o como quisiéramos que fuese. Esta es la única forma de respetar la individualidad de la otra persona y poder amarla sin autoengaños.

Cuanto mejor uno se sienta en la propia piel y sea feliz con su entorno, mayor será la capacidad de amar, porque en la medida que uno va corrigiendo los propios errores y defectos, va incrementando la capacidad de fundirse con los demás, de entenderlos y amarlos sin egoísmo, “enriqueciendo su alma al unir las respectivas posesiones espirituales. De esta manera, también se consigue escapar de la siempre presente tendencia, a caer víctima de una visión distorsionada y una estreches de juicio. El temor, la envidia y el engreimiento, sólo se pueden prevenir mediante el contacto íntimo con otras mentes. 1776

Hay un abismo entre amar y enamorarse. Amar es un acto volitivo y consciente, en cambio enamorarse es soñar con algo irreal, con un ser que existe en la imaginación y que poco tiene que ver con la realidad. El enamorarse es un acto ciego y a menudo irracional, que termina con la misma rapidez que comienza. El enamoramiento está lleno de celos, inseguridades, angustia, deseo de posesión, necesidad de estar lo más posible junto a la pareja, porque se tiene miedo a perderla. Se tiene temor a despertar, porque inconscientemente se sabe, que sólo es un sueño.

Para amar, hay que tomarse el tiempo para conocerse, gustarse y sobre todo para llegar a ser natural y sacarse las máscaras y ser nosotros mismos ante el ser amado, sin avergonzarnos y sin temor a ser rechazados. El que ama es feliz, porque tiene confianza, no sólo en el ser amado, sino también en su propia capacidad de amar y ser amado. No necesita verse en forma permanente, porque su unión no es simbiótica, sabe que su unión trasciende el tiempo y a los hechos físicos.

El que ama, sabe que hay orgasmos más intensos y duraderos que los físicos. Sabe también disfrutar de otras fuentes de placer, como es el yacer junto al espíritu del amado, acariciar la piel de su alma, palpar sus inquietudes, besar su anhelo de infinito y emprender juntos el vuelo hacia lo alto, hacia la perfección divina, alcanzando así el orgasmo espiritual que puede ser menos sensorial pero mucho más profundo y especial, porque “todo amor verdadero viene de Dios. 1289

Sólo cuando se une la mente y el cuerpo es posible que los espíritus se entrelacen en un abrazo insoluble, que permite que el coito físico, alcance toda su divina y real magnitud, entonces la pareja se transforma en cocreadores con Dios, porque el acto sexual siempre es eminentemente creador, tanto en el plano físico como en el mental.

Bienaventurados los que han aprendido el arte de amar, porque ellos llevarán el cielo en sus corazones y podrán dar testimonio de Dios, porque “el hijo que conoce a Dios, revela este amor a sus semejantes y este afecto fraternal, es la esencia del amor del Supremo. 1289

yolanda silva solano

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