Los valores de la Mujer

La evolución ha contribuído cada vez más, a la valorización de los derechos de la mujer.
Libro de Urantia. Pág. 938

“La mujer primitiva no era para el hombre una amiga, novia, amante ni socia, sino más bien una posesión, una sierva o esclava y más adelante, una socia económica, un juguete y una productora de hijos. Sin embargo, las relaciones sexuales apropiadas y satisfactorias han necesitado siempre del elemento de elección y cooperación por parte de la mujer, y ello ha proporcionado siempre a las mujeres inteligentes, una influencia considerable sobre su posición personal inmediata, a pesar de la posición social de su sexo. Pero “la desconfianza y sospecha por parte del hombre fueron estimuladas por el hecho de que la mujer se vio siempre obligada a recurrir a la astucia para aliviar su esclavitud. 935 El hombre primitivo nunca titubeó en esclavizar a sus semejantes. La mujer fue la primera esclava, una esclava familiar. El hombre pastoral esclavizó a la mujer a manera de pareja sexual inferior. Este tipo de esclavitud sexual nació directamente del hecho de que el hombre dependiera menos de la mujer.779
“Los sexos han tenido gran dificultad en comprenderse. El hombre encontraba difícil comprender a la mujer, considerándola con una extraña mezcla de desconfianza ignorante y fascinación temerosa, cuando no con sospecha y desprecio. Muchas tradiciones tribales y raciales culpan de todas las dificultades a Eva, a Pandora u otra representante de la humanidad femenina. Estas narrativas siempre fueron distorsionadas a fin de indicar que la mujer traía el mal al hombre; y todo ello indica la desconfianza de la mujer, sentimiento antiguamente universal. Entre los motivos citados a favor del sacerdocio célibe, el principal era la bajeza de la mujer. El hecho de que la mayoría de las supuestas brujas eran mujeres, no mejoró la antigua reputación de este sexo. “El hombre ha considerado por mucho tiempo a la mujer como peculiar, aun anormal. Ellos  han llegado a creer que las mujeres no tenían alma; por consiguiente no se les daba nombre. Durante los tiempos primitivos existía gran temor de la primera relación sexual con una mujer; de allí se volvió costumbre que el sacerdote tuviera la relación inicial con una virgen. Aun se llegó a pensar que la sombra de una mujer sería peligrosa.935
Entre los muchos paradigmas que Jesús vino a cambiar, fue el sometimiento y baja estima en el cual se tenía a la mujer pues “el rasgo más sorprendente y revolucionario de la misión de Micael en la tierra fue su actitud para con las mujeres. En una época y generación en que no correspondía que un hombre saludara en la plaza pública ni siquiera a su propia mujer, no sólo habló con la Samaritana sino que se atrevió a llevar mujeres como instructoras del evangelio durante su tercera gira de Galilea. Tuvo la cabal valentía de hacerlo a la luz de las enseñanzas rabínicas que declaran que «mejor sería quemar las palabras de la ley que entregárselas a las mujeres». En una sola generación Jesús supo rescatar a las mujeres del irrespetuoso olvido y de la monotonía esclavizante de todas las épocas anteriores. Y es una vergüenza de la religión que tuvo la presunción de tomar el nombre de Jesús, no haya tenido la valentía moral de seguir este noble ejemplo en su actitud subsiguiente hacia las mujeres. 1671
Desgraciadamente los apostóles y en especial Pablo hicieron caso omiso al ejemplo de Jesús y continuaron manteniendo a la mujer en reclusión psicológica. Después de años de sumisión y exclusión abominable de la sociedad, la mujer ha ido ganando terreno para lograr lo que le correponde como socia del hombre, no sólo en la reproducción de la raza sino, en todos los aspectos. Pero desgraciadamente en esta ardua lucha, en parte ha equivocado el camino, porque no se trata de ser igual o más que el hombre, porque esto no es posible pues cada uno tiene caracteríticas y  roles diferentes, pues “los derechos de la mujer, no son de ninguna manera, los derechos del hombre. La mujer no puede florecer con los derechos del hombre, ni puede el hombre prosperar con los derechos de la mujer. 943
La mujer ha pasado de un plano de sumisión, a una libertad que muchas veces se transforma en libertinaje. No tenemos por qué desear igualarnos al hombre haciendo lo mismo que ellos hacen, porque somos diferentes, ambos con roles asignados por nuestro Creador  “¿No sabes acaso que los hombres y las mujeres son los socios de Dios, en el sentido de que cooperan para crear seres que crecen y que llegan también a poseer el potencial de un alma inmortal? El Padre celestial trata a la Madre Espíritu de los hijos del universo como su igual. Convivir tu vida y todo lo que en la vida está contenido, en términos de igualdad con la compañera y madre que tan plenamente comparte contigo esa experiencia divina de reproduciros en las vidas de vuestros hijos, es una acción casi divina. Si puedes amar a tus hijos como Dios te ama a ti, amarás y apreciarás a tu esposa como el Padre en el cielo honra y exalta al Espíritu Infinito, la madre de todos los hijos espirituales de un vasto universo».1471
Cuando hayamos dejado de lado, tanto el machismo como el feminismo, será señal que nuestra verdadera evolución está cerca. Es preciso que comprendamos que los sexos pueden y de hecho son diferentes, pero no por eso, deben ser antagónicos porque son absolutamente complementarios, nos necesitamos mutuamente, porque nuestras funciones son diferentes porque nuestras estructuras físicas, emocionales e intelectuales son distintas, pero igualmente necesarias para la evolución humana, en la medida que cada uno cumpla plenamente con su rol.
Sin duda que hemos avanzado, pero aún nos falta mucho camino por recorrer, pues la mujer se ha ido amachando y el hombre afeminándose, lo cual es una verdadera degradación para la humanidad, porque no estamos cumpliendo los roles que Dios nos asignó, por éso la única preocupación que debiéramos tener es que cada mujer se esforzara cada día, por ser más Mujer y los hombres trabajaran en si mismos por ser más Hombres. Lo cual no es fácil, porque todos los seres humanos somos hermafroditas, en el sentido que tenemos un lado femenino y otro masculino al igual que la vida y la naturaleza tienen sus contrastes y polos arriba y abajo, luz y obscuridad, frío y caliente, positivo y negativo, etc y esto no quiere decir que uno sea mejor que otro o que uno sea malo y otro bueno, pues la naturaleza y el universo no juzgan.. Todos son parte de un equilibrio natural, pues simplemente ninguno puede existir sin su opuesto o no sabríamos reconocerlo. Necesitamos la obscuridad para reconocer la luz. Así mismo ocurre con los principios femenino y masculino, ninguno es mejor o peor que otro, si rechazamos a uno rechazamos también al otro..
Reconocer la parte diferente a nuestro sexo es un proceso del “Conócete a ti mismo” que es una parte muy importante en nuestra evlución espiritual  Cuando podemos equilibrar nuestro lado masculino y nuestro lado femenino es cuando podemos alcanzar nuestra plena realización, reconociéndonos tal cual somos. Sólo así alcanzaremos la plenitud y la armonía fluirá libremente viéndose reflejada en nuestro interior, en nuestro entorno y en nuestra salud

yolanda silva solano

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